Obituarios sin tristeza:Zapata,Noguera,Simón Díaz

Mi artículo para Tal Cual del martes 10 de febrero de 2015
a)He llevado una vida a zapatazo limpio y me alegra porque ser acompañada desde mi nacimiento por las caricaturas de Pedro León Zapata en El Nacional ha sido un privilegio que hay que agradecerle al diario y al propio caricaturista que murió con el lápiz puesto. Acompañar la vida de millones de personas desde el arte es posible a poquísima gente y la caricatura es opinión hecha arte. El mural Conductores de un país que engalana mi UCV no solo es un ejemplo de civilidad y alegría sino una reivindicación de la ciudadanía corriente. Cuando fue inaugurado yo andaba en un Volkswagen que cual pareja amada y cruel era adorable pero me botaba a cada rato: ver a la escritora Teresa de la Parra en el mural montada en un vehículo que se parecía a mi carrito era todo un consuelo mientras me preguntaba qué le pasaba al sistema eléctrico del viejo Escarabajo que había escogido para desmayarse el puente entre Plaza Venezuela y La UCV.
b) Jugué bajo la luna en mis tiempos mozos cuando en plena madrugada parrandera nos íbamos a la playa a estar junto al mar con la certeza radical que dan la juventud y unos buenos tragos. El escritor Carlos Noguera, novelista y director de Monte Ávila Editores, apoyó esta revolución y en mi opinión se equivocó, pero no lo hizo por dinero, fama o poder sino por una fe religiosa en sus ideales comunistas de juventud y en el espíritu libertario del mayo francés de 1968. Creo que ser joven en los años sesenta debió haber tenido para los contestatarios una belleza inmensa, difícil de entender para alguien como yo que cumplió veinte años en una década tan desangelada como los ochenta. No olvidaré a Carlos Noguera a quien conocí antes de 1998 -su buen trato, su caballerosidad y los magníficos consejos que daba para escribir novelas-, como no es posible olvidar Juegos bajo la luna o Historias de la calle Lincoln, novelas suyas que recomiendo sin dudarlo.
c) El 19 de febrero se cumplirá un año de la muerte de Simón Díaz cuya genial comprensión contemporánea del legado tradicional musical lo llevó a convertirse en un referente cotidiano, como las caricaturas de Zapata, pues todos sabemos alguna de sus canciones; además, fue interpretado por músicos y públicos de las más diversas culturas y lenguas, convirtiéndose de esta manera en un venezolano de proyección mundial. Si la música de “Caballo viejo” fuese el fondo musical de las promociones turísticas audiovisuales de Venezuela, muchos más extranjeros sabrían ubicar al país porque conocen la canción y en cambio no les suena para nada la palabra “chévere” usada por el Ministerio de Turismo. Hace mucho tiempo oí una anécdota sobre García Márquez que encierra para mí el máximo éxito posible para un escritor: había sido traducido al persa y grabado en audio libro en el viejo formato en cassette; gente de pueblos pequeños iraníes oía Cien años de soledad y comentaba que esas historias fantásticas también pasaban entre ellos. Solo un venezolano podría contar algo así: Simón Díaz.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s